Capítulo 3: Homaru
La fuente me dio una gran seguridad y confianza de seguir con lo que me dijo André. Detrás de la fuente había un gran camino recto pero era muy largo, lo único que me quedo fue seguirlo hasta encontrar la casa de Homaru. Camine unos minutos hasta que escuche unos sonidos que provenían del árbol, intente ver que era pero no había nada.
*En los árboles se encontraban dos hombres vestidos de negro, tapados la cara y con espadas, eran como los del sueño. Luego de verme se escondieron y uno de ellos saco un walkie talkie y se comunicó con alguien.
- Soldado 1: Señor hay movimiento, es un chico de unos 15 años, que quiere que hagamos.
- Hombre: y no hagan nada no creo que sea un peligro.
- Soldado 1: señor perdón por contradecirlo, pero no creo que ya estamos dejando pasar a muchas personas.
- Hombre: tranquilo, todavía no ha aparecido el elegido.
- Soldado 1: y que tal si ya apareció y no nos dimos cuenta.
- Hombre: no lo creo, según la profecía el elegido es un ser grande y muy poderoso, y todos lo que han pasado no lo son.
- Soldado 1: perdón de nuevo, pero creo que no podemos esperar más y tenemos que acabar con Homaru, si lo acabamos ya no nos tenemos que preocupar por el elegido.
- Hombre: no yo quiero encontrar al elegido, si acabamos a Homaru el ya no aparecerá.
- Soldado 1: pero señor.
- Hombre: Cállate, o pagaras las consecuencias.
- Soldado 1: no señor, sé que si lo desobedezco pagare n gran precio pero creo que si acabamos a Homaru la profecía sobre el elegido nunca se cumplirá y cumpliremos nuestra misión.
- Hombre: está bien Shuta, pero si Homaru escapa, pagaras las consecuencias.
- Shuta: está bien señor (apagando la radio). Wataru, reúne las tropas, vamos a realizar el plan Fuego infernal n° 5.
-Wataru: está bien, Shuta.
*
Camine por casi dos horas, ya me estaba rindiendo de no encontrar nada, hasta que a lo lejos vi una cabaña. Sentí una gran alegría y empecé a correr con todas mis fuerza, hasta que pude llegar. Me acerque hasta la puerta y toque. A la puerta salió un hombre, me sorprendí mucho al verlo. Tenía toda la ropa sucia y rota, en las manos llevaba una botella de licor.
-Señor: uh, que quieres.
-Yo: estoy buscando a un señor, pero creo que me equivocado.
-Señor: a quien buscas.
-Yo: estoy buscando a Homaru.
-Señor: como sabes ese nombre (saco rápidamente un cuchillo que tenía escondido)
-Yo: no me haga nada, ese nombre me dijo André.
-Señor: entonces estas de suerte (guardando su arma). Que tal soy Homaru, pasa.
Pase a la casa y me senté en una silla.
-Homaru: y para que viniste.
-Yo: ah, André me dijo que usted iba a contarme mi misión, que era el elegido.
-Homaru: si llegaste al lugar indicado.
De pronto dos hombres misteriosos entraron por la ventana con espadas entre sus manos.

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